Colorista, sensual, atrevida, moderna y, sobre todo directa y divertida, así es la obra plástica de la artista donostiarra -afincada en Errenteria- Cristina Guerrero, que en estos momentos cuelga en la galería Ulrich Gering de Frankfurt (Alemania) y que, en enero, llevará a la feria de pintura realista de Amsterdam.
Desde hace seis años Guerrero trabaja en una serie que llama 'Semejanzas' y que, «a modo de dípticos», lo que hace es comparar dos figuras. «Por un lado utilizo el cuerpo humano, siempre el mío, y por el otro algún objeto manufacturado porque lo que me interesa es la relación de la naturaleza con los objetos», apunta la pintora.
Se trata de una pintura figurativa y moderna, «con acercamientos al mundo publicitario o cinematográfico» llena de color, atrevimiento y sensualidad, «en la que me gusta jugar con la picardía», dice.
El sentido del humor se hace patente en toda su obra. «No quiero hacer una creación intelectual, que tenga que ser analizada conceptualmente, sino que trato de realizar una obra directa, asequible, que llegue a todos y que sea divertida», insiste. «Creo que cuando una obra hay que explicarla es que algo no funciona en ella.
Guerrero asegura que en la idea de 'Semejanzas' se siente «muy cómoda, porque siento que es una obra que fluye». Para elaborarla utiliza la técnica tradicional de óleo sobre lienzo. «Primeramente tomo fotos de los objetos que voy recopilando o que me sugieren algo. Utilizo mi propio cuerpo, así no tengo que recurrir a nadie, también son mis ropas y mis objetos, algunos los compro, otros los hago... De esta manera tengo el control total sobre la obra», señala la artista.
Composición fotográfica
Antes de hacer las fotografias, Guerrero comenta que trabaja «su composición, la luz, la textura que quiero conseguir». Una vez realizadas las fotografías «y editarlas tal y como deseo», pinta esas imagenes en óleo sobre lienzo. «Creo que cuando hay una buena fotografía hay un buen cuadro, por eso la fotografía es muy importante en mi proceso creativo».
A partir de que a los ocho años ganara un concurso de pintura, sus padres la animaron a seguir en una academia para, posteriormente, estudiar Bellas Artes. Tras acabar la carrera y comenzar a exponer en bares y hoteles, pasó a colgar sus cuadros en pequeñas galerías y recuerda, como momentos importantes, su primera expo en la galería Contras de Barcelona y luego el salto internacional a la primera galería de Alemania, sintiendo que su trabajo «tenía una cierta solidez».
Comenta que su creación ha evolucionado en tres etapas «diferenciadas», siempre desde una pintura figurativa. Comenzó con una serie que denominó 'La Playa', que consistía en pintar fragmentos de cuerpos tumbados al sol. En ese trabajo comenzó a «jugar con las composiciones» y realizar el corte fotográfico con detalles del cuerpo. Más tarde elaboró la serie que tituló 'La Noche', con fondos negros y mucho color también, en la que reconoce cierta influencia del pop-art con el empleo de la técnica del collage. Desde hace seis años, lleva trabajando en la serie 'Semejanzas'.
Cuando Guerrero trabaja una obra tiene la idea clara en la cabeza. Luego el proceso creativo le lleva a buscar el objeto que necesita hasta conseguirlo «por todos los medios, ya que suele ser una fase obsesiva». Pero dice que en esos dípticos que son sus 'Semejanzas' - que pueden verse en la web www.cristinaguerrero.com- «no hay un objeto que se subordine al otro sino que viene a ser una asociación de ideas cruzadas sin orden preestablecido».








