Bonifacio Alfonso Gómez Fernández falleció hace un año en San Sebastián, ciudad donde nació en 1933 y creció pero de la que pronto se marchó para dedicarse a su pintura, extremadamente personal y difícilmente clasificable.
Ahora la Sala Kubo Kutxa recupera su figura y la da a conocer a través de una antológica donde se muestran sus mejores obras centradas en el surrealismo y el expresionismo abstracto. El comisario de la muestra, José Luis Moreno, primero fue su galerista y luego su amigo y esta mañana, en la presentación de la muestra que se inaugura esta tarde, comentaba que «Bonifacio no quería saber nada de la fama ni del reconocimiento, por eso hay mucha gente que no sabe que fue un gran artista».
Su pintura es un reflejo directo de su intensa vida a la que se entregó al igual que a su arte de manera absoluta. Siempre pintó con libertad, como un espíritu libre, sin atarse a ninguna moda ni estilo pero con un gran conocimiento sobre el arte. De la tradición pictórica española con Goya o Velázquez como referentes, a las corrientes europeas del Grupo CoBrA, el Art Brut o el arte americano de De Koonig y Pollock, pasando por el primitivismo y el arte africano. De todos ellos Bonifacio tomó cosas que las hizo propias.
La exposición 'Bonifacio 1933-2011' consta de 48 óleos, la mayoría de gran formato, 29 dibujos y la serie 'Avanti Vaporini' compuesta por 29 litografías. La muestra, que se abre mañana al público, permanecerá abierta hasta el 7 de abril.








