El creador donostiarra de origen vitoriano Alejandro Martínez de Ubago Rodríguez está de vuelta con 'Mentiras sinceras', tras pasar una etapa americana en el trío Álex, Jorge y Lena, con un disco que consiguió un Grammy Latino. Son días de viajes promocionales y su teléfono móvil parpadea según túneles y vericuetos de la carretera.
–Ha pasado tres años orientado hacia el público suramericano. Como los emigrantes que escapan de la crisis española.
–Casi, casi... La verdad es que he tenido abandonados a mis fans españoles durante algunos años y ahora vuelvo con muchas ganas a presentar en mi tierra este nuevo disco.
–Consiguió un Grammy Latino con Jorge y Lena, pero a su público español no le interesó mucho el disco. ¿Es menos romántico o fueron razones de mercado?
–No echo las culpas a nada, pero desde la propia discográfica se pensó más en el público americano. Aquí no se hizo mucha promoción y pasó más desapercibido. Nos fue muy bien y la guinda fue ese Grammy. Ha sido una pena que no se escuchara más aquí y he incluido 'Estar contigo' en mi nuevo disco. Tuvo millones de entradas en Youtube y la he querido rescatar.
–¿Qué ha pasado con la canción romántica juvenil en España? Tuvo un 'boom' y luego un bajón. ¿La dificultad de crecer siendo tan joven, una burbuja post 'OT'...?
–Cuando salí con mi primer disco, hace más de 10 años, en la radio se escuchaban más canciones de este circuito, si quieres «comercial». Antes se escuchaba más balada, música romántica. Ahora, más canciones con base 'dance' y arreglos electrónicos. Las cosas han cambiado. Pero sigo creyendo en las carreras largas, en seguir dando pasitos, con discos que funcionen más unos que otros. Mientras podamos hacer canciones y discos, me conformo; no me puedo quejar de nada.
Álex Ubago: Miento muy poco. Alguna vez a mi madre, cuando le digo que mi hijo se ha tomado todo el biberón... Me considero muy sincero y me gusta la gente sincera
–¿A quién miente «sinceramente» Alex Ubago? ¿A los demás, a uno mismo...?
–Yo miento muy poco. Alguna vez a mi madre, cuando le digo que mi hijo se ha tomado todo el biberón... Me considero muy sincero y me gusta la gente sincera. A algún político sí que le iría bien hoy lo de mentiroso sincero... El nombre del disco está cogido del título de una de sus canciones y se trata de una relación de cosas imposibles, un puro contraste. Viene a decir que no todo en esta vida es lo que parece. Pero tiene más que ver con la segunda palabra, con la sinceridad y la verdad. Todos mis discos se inspiran en sentimientos reales y en personas y situaciones reales. Y son sinceros porque expreso mis propios sentimientos. Pocas «mentiras sinceras» hay en ellos. Como mucho, alguna historia inventada.
–Se ha referido también a las falsas apariencias que la gente tiene sobre usted mismo.
–No culpo a la gente de esa percepción. Creo que esa timidez que he trasmitido era real, salir a la palestra con 20 años impone. He sido consciente con el tiempo de que lo que muchas veces transmitía con ese tipo de música y canciones ha hecho que mucha gente haya tenido una idea equivocada de cómo soy como persona. Pero nada más lejos de la realidad, no soy para nada un tipo serio e introvertido sino alegre. La gente ya te va conociendo de verdad, poco a poco.
–¿Una lucha entre exhibición y timidez? Cantaba en una actitud casi anti show. ¿Se ha estudiado mucho en vídeo o en el espejo?
–Pues en parte sí. Uno va haciendo esos ejercicios, claro que sí. Y aprendiendo a hacerlo mejor.
–Confiesa sentirse más maduro y que ha sabido crecer. ¿En qué sentido?
–Por un lado, en la seguridad en el escenario. También a la hora de enfrentarme con los medios. En mi relación con los fans. En tener más claro lo que quiero transmitir cuando me expreso cantando o hablando. Tener más claro lo quiero en un disco, cómo deber sonar una canción o no. A la hora de componer... En todos los sentidos. Antes me dejaba llevar más por las opiniones ajenas, del productor. Ahora me dejo asesorar igual, pero tengo mucho más claro lo que quiero.
–Este quinto disco, ¿es continuista, aporta cambios o es mitad una cosa y mitad la otra?
–Eso te iba a decir, sí; yo diría que mitad y mitad, hay una parte más continuista que se mueve más en la balada y el medio tiempo. En general es un disco muy romántico, como casi todos los míos, pero muy positivo, más inspirado en el amor que en el desamor. Con unas canciones que igual recuerdan más a las de antes y otras diferentes, de sonido más guitarrero, más ritmo, tocando otros palos (una de aire country, un par de temas más rockeros...). Y la que cierra el disco –'Para aprenderte'–, dedicada a mi hijo, que está más desnudita, a piano y voz, y que quizás es la más especial del disco. La escribí antes de que naciera.
–¿Hay una parte del disco que está trabajado en clave de pop americanizante para públicos no tan adolescentes?
–¿Quién sabe? Puede ser. Cuando lo hago, no lo pienso así. Pero es cierto que tengo gente de todas las edades, también adulta. Ahora se pueden ver en Facebook las estadísticas de la gente que te sigue y hay un porcentaje bastante alto de hombres, cosa que me ha sorprendido, y de gente adulta.
–Ha grabado en Milán, a las órdenes del solicitado productor Claudio Guidetti, con quien ha trabajado hasta Sergio Dalma. ¿No hay un riesgo de 'erosramazzottización' de sus baladas?
–Ja, ja, ja... Creo que no. Quería grabar en Italia porque siempre he pensado que mi música tiene bastante influencia de la balada italiana. Pero como tú dices, no es bueno que el disco suene más al productor que al artista. Y Claudio ha hecho un trabajo increíble, suena más americano que italiano.
Álex Ubago: «'Mentiras sinceras' es un disco muy inspirado en el amor y casi sin tristezas»
–Insiste en que las canciones son autobiográficas y presenta doce nuevos títulos amorosos. ¿La canción romántica debe ser un globo de gas sobre el mundo real?
–Es un disco muy inspirado en el amor y casi sin tristezas. He compuesto muchas canciones en estos años y son las doce que más me gustaban. El 80% de lo que hago es romántico y en todos los discos ha habido alguna canción con un poco de fondo social. En este momento, igual debería comprometerme más, pero creo que aporto más despistando a una persona, sacándola de la realidad, escuchando unas canciones que son mi personalidad. Si le ayuda a sentirse mejor, me conformo. Y le aporto más que hablando de cosas que no me fluyen.
–Dice que sus canciones son para todo tipo de mujer: pareja, madre, amiga, abuela… ¿Ecumenismo femenino?
–Hablaba de 'Ella vive en mi'. La escribí pensando en mi mujer, pero luego vi que tenía una interpretación muy abierta, es un homenaje a la mujer en general. Me lo trasmitían los fans.
–Pregunta tópica: ¿cuánto cambia ser padre a una estrella de la canción? ¿Pañales por billares?
–Totalmente, lo has clavado. Es una gran alegría y es verdad que te cambia la manera de ver la vida. La putada es que en vez de con un pan ha venido con un disco bajo el brazo, coincidiendo con todos estos viajes. Cuando llego a casa, igual le dice a su madre: «¿quién es ese señor?».
–Ha dicho que hay que adecuarse al momento «trabajando más y cobrando menos» y en varios formatos: quinteto, trío o dúo con piano y guitarra.
–Está complicado vender discos y entradas. Adaptarse o morir. Si esperas sentado que te llamen para salir a un estadio, lo tienes claro.
–La primera presentación vasca del disco en concierto va a ser en Eibar. No es muy habitual.
–Es verdad que apenas he cantado fuera de las capitales. Una vez en Irun... Ha salido lo del teatro de Eibar y estoy encantado de ir a tocar donde sea. Este lunes estaremos en Fnac Donostia, pero dejaremos pasar la temporada de invierno y nos presentaremos en el Principal en marzo o abril.








