La guerra aún no ha acabado, pero casi. Fran Rivera y Eugenia Martínez de Irujo volvieron ayer al juzgado madrileño donde se celebró la última vista por la custodia de su hija, Cayetana (Tana). El caso ha quedado visto para sentencia y se espera el fallo «en unos días».
El torero presentó una demanda el pasado verano en la que reclamaba la custodia de la pequeña, de diez años de edad. Según Rivera, es Tana quien quiere irse a Sevilla a vivir con él y su novia, Lourdes Montes. «Aquí no gana nadie. He venido para defender los deseos de mi hija», quiso aclarar el diestro al salir del juzgado. La familia fue en esta ocasión el principal apoyo, tanto para el diestro como para la duquesa de Montoro. Fran Rivera acudió acompañado de sus hermanos, Cayetano Rivera y Julián Contreras (Kiko se encuentra en Miami con su novia, Jessica Bueno y el bebé de ambos). Eugenia llegó sola con su abogada, Cristina Peña, pero minutos después aparecieron sus hermanos Carlos, Fernando y Cayetano Martínez de Irujo.
Lejos quedaron aquellos tiempos en los que ambas familias gozaban de una excelente relación. En alguna ocasión, la duquesa de Alba llegó a considerar a Fran Rivera como su propio hijo, e incluso albergaba la esperanza de una reconciliación.
Francisco Rivera lo tiene todo preparado para acoger a su hija
Ahora resulta impensable. La aristócrata, que reside en Sevilla, se desplazó el pasado domingo hasta Madrid para estar al lado de su hija en un trance tan difícil, aunque prefirió no acompañarla al juzgado para evitar el revuelo mediático. Hasta que el juez dicte sentencia la pequeña seguirá bajo el techo de la familia Alba. Por lo que pueda pasar, el torero ya ha reservado plaza en un colegio de Sevilla y ha hecho cambios en su casa.







